"Yo
también creo"
Carola
Mansilla-Bravo, economista, cxm181@bham.ac.uk,
Nacida en 1973
Creo
profundamente en el derecho a equivocarse. Creo que el gobierno
de la Unidad Popular tuvo cosas buenas y malas. No importa. Creo
que los jóvenes cargamos cruces ajenas por muchos años en
Chile. Creo en el Compañero Allende, lo quiero y respeto, y
siempre pensaré en su gesto valiente y humano del 11 de
septiembre, pero no creo que yo deba seguir justificando hechos
del pasado.
Creo
que el daño humano causado por las violaciones a los derechos
humanos cometidas en Chile es imperdonable, pero por el bien de
mis futuros hijos, me gustaría algún día que hubiera justicia
plena para poder perdonar, pero nunca olvidar.
Creo
en los derechos humanos en su manera más universal, por lo que
me duele su violación en cualquier parte del mundo,
independiente del signo político de quien los viola. Me duelen
los desaparecidos, torturados y exiliados de mi patria, como me
duelen los muertos de Tiannamen y los miles de balseros que han
preferido enfrentarse a los tiburones del Caribe que a la
dictadura más larga de nuestra Latinoamérica. Los socialistas
no podemos tener dobles estándares ni relativismos en temas de
derechos humanos.
Creo
y sé que mi padre fue preso y torturado. Hacerme cargo de esta
situación en los años 80 a la edad de 14 años no fue fácil.
Crecí madurando rápido, como muchos compañeros exiliados o
hijos de detenidos desaparecidos. Creo haber visto en los ojos
de muchos de ellos el dolor de la destrucción de sus hogares,
del destierro y del no pertenecer a ningún lugar.
Creo
que luchar por el pase escolar es tan legítimo como antes era
la lucha por la democracia. Creo que estos “chiquillos”
tiene mucho que decir. Creo, y esto es una certeza, que de ellos
depende la elección del próximo presidente de Chile. Y creo,
lamentablemente, que nuestro partido no saca esta cuenta.
Creo
profundamente en el derecho de mujeres y hombres a tener una
vida sexual digna y plena. La absoluta información médica,
junto con un respeto por el ser humano, permiten a mujeres y
hombres ser plenos. Menos violaciones habría en una sociedad
que asuma el sexo como algo natural y no prohibido, y por tanto
violento.
Creo
en la libertad sexual. Creo en las opciones. Quiero un país en
el cual el día de mañana mi hijo, si es gay, pueda vivir
tranquilo y no tenga que partir a otras tierras.
Creo
en la democracia tanto tanto, que tengo que creer en la
alternancia en el poder. Pero al mismo tiempo creo que la
derecha chilena no está preparada para esta situación.
Como
economista, creo en una economía de mercado, donde existan
agentes reguladores que garanticen precios óptimos y productos
de calidad. No creo que la discusión sea si privatizar o no
empresas sanitarias, sino cómo dotar a todos los chilenos de
servicios sanitarios eficientes, con buena calidad de aguas, sin
malos olores y a precios justos que puedan pagar.
Creo
que la distribución del ingreso en Chile es pésima, y creo que
esta es una de las más importantes banderas de lucha de los
socialistas.
Creo
en el derecho a la salud, pero creo prioritario fortalecer
primero la salud primaria y el acceso a información
prematuramente. Creo que es terrible ver a un ser querido morir
por una enfermedad catastrófica.
Creo
en las vías segregadas, exclusivas y reversibles, pero me
gustaría también tener ciclovías y micreros atentos, que le
paren a los discapacitados, a las embarazadas y que respeten a
los estudiantes que muestren el pase escolar. Me gustaría también
ver mi ciudad con transportes no contaminantes y amistosos.
Creo
que el desprestigio de la función pública es un juego de la
derecha en el que los socialistas no podemos caer. Sé que
existen muchos técnicos del sector público que hacen una opción
social, sacrificando mayores ingresos, y que con su trabajo
garantizan atención digna a los chilenos, mejores tarifas en
los servicios regulados y políticas de distribución más
justas. Esto no quita que debemos mejorar más aún el Estado, y
que lo estatal no tiene porque ser a lo Hermosilla y
Quintanilla.
Creo
que el tolueno, la pasta base y otras drogas están matando a
muchos de nuestros chicos. Creo que como socialistas no tenemos
ningún discurso ante el tema de la drogadicción y el narcotráfico.
La derecha propone mano dura y “seguridad ciudadana” y
nosotros callamos.
Creo
que el servicio militar agrede a los jóvenes chilenos. Prefiero
un servicio a la comunidad donde mi hermano chico aprenda a
trabajar con pobladores y no termine drogadicto o suicida como
muchos chicos que hacen el servicio.
Creo
en la libertad de culto, y me parecen erróneas las
intervenciones de la iglesia católica en torno a temas sexuales
o de tolerancia.
Creo
que el tema del aborto no es tan simple y merece una discusión
mayor y los socialistas no debemos jugar a la avestruz en esto.
Creo
que estoy un poco más aliviada al decir esto. No creo que la próxima
elección sea tan fundamental para decidir el futuro del
partido. No creo que se produzca una gran reforma socialista.
Pero sí creo que es importante no quedarse al margen. Les
repito, creo en la democracia y en su legitimidad. No les pido
que voten por mí, sólo les pido que voten, y les recuerdo que
la militancia en un partido no se limita sólo a esto, la votación.
Y finalmente les pido que no dejen de creer.
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