Enseñanza
media: el camino para “patear piedras”
Daniel
Manouchehri Lobos,Presidente
Nacional, Parlamento Juvenil de Chile, estudiante de cuarto
medio.
machupichu2010@hotmail.com,
nacido
en 1984
“Este
año se nos acabaron, los juegos, los 12 juegos”
(Grupo
nacional de rock “Los Prisioneros”)
Según
parece, el tiempo paso más rápido de lo que esperábamos, y más
temprano que tarde, el
mensaje de nuestras madres se cumplió. Se nos vino encima el
4° medio y con ello la evaluación de 12 años inmersos
en este sistema educacional, y consigo una amilanada e incierta
mirada hacia el
futuro.
Aprovechando
mis últimos meses en el colegio, durante una de sus clases,
tuve una conversación in extenso con mi profesor jefe,
con quien suelo entretenerme siempre discutiendo de la
actualidad. Luego de recopilar opiniones con mis amigos
del electivo, en forma realista vislumbrábamos a modo de
proyección la cantidad de compañeros que ponderarían sobre
580 puntos en la prueba de aptitud académica (PAA) en nuestro
colegio, examen que rinden los jóvenes para ingresar a la
universidad. Mi profesor y yo
coincidimos en los pronósticos, y estos eran
devastadores. La conclusión: de los más de 120 compañeros que
rendiríamos la PAA, no más de 7 alumnos ponderarían sobre
dicho puntaje (580), que por lo demás es un puntaje bastante
regular. Pero lo más preocupante es que ésta alarmante situación
se expande y se transforma en realidad de la inmensa mayoría
tanto en los colegios municipalizados como en los, tan
bien apetecidos por muchos, colegios subvencionados del país.
En
efecto, los últimos resultados nacionales de la PAA,
lamentablemente, no se alejan de esa realidad. De la totalidad
de alumnos de colegios municipales y subvencionados que
rindieron la prueba de aptitud académica, un 60% no logró
ponderar siquiera 450 puntos (puntaje mínimo para postular)
versus los altísimos puntajes que presentaron los colegios
privados, los cuales posicionaron a casi la totalidad de sus
alumnos en la llamada, tal vez irónicamente, “educación
superior publica”. Cabe agregar, a modo de dato, que el
puntaje promedio nacional de los mejores alumnos o también
conocidos como “mateos” (de 6,6 para arriba) de los colegios
particulares sobrepasa ampliamente los 700 puntos, mientras en
la educación municipal y subvencionada, este mismo promedio no
sobrepasa los 550 puntos.
A
esto podemos agregar que el nivel de alfabetización, aunque sin
duda alguna alto en comparación con otros países de Latinoamérica,
se contrasta con el innegable hecho de que alumnos de 8° básico
e incluso de la enseñanza media, como diríamos en el barrio,
leen pero “no
entienden ni jota” lo que leyeron. Es decir luego de mas de 8
años de estudio los resultados son bastante mediocres por decir
lo menos.
Cualquiera
que lea esto, se preguntara entonces ¿Somos tontos los
chilenos? La respuesta es clara y categórica. No. Claro que no.
Con 2 Premios Nóbel en los últimos 60 años, con una cantidad
de artistas y hombres de la cultura envidiables para cualquier
país, con intelectuales y figuras públicas que nos
enorgullecen, claro que no podemos ser tontos los chilenos. Al
contrario.
Entonces
el tema de fondo y la génesis de nuestro problema está en las
deficiencias enormes que aquejan al sistema educacional. Sistema
que, hay que decir, se encuentra entre otras tantas cosas que
nos heredara el gobierno del general Pinochet y los hombres
“apolíticos” de la derecha (ahora llamados Alianza por
Chile.) Parece que poco se equivocaron nuestros compañeros
cuando en la década de los 80 protestaron por el cambio que
sufría la administración la educación secundaria, como augurándonos
el fracaso que esta significaría.
Pero
también tenemos que ser consecuentes, y afirmar que la
Concertación peco de ingenua tal vez, y con mucha debilidad
durante la transición, toco la renombrada loce, la cual se a
transformado en otro escollo mas para el avance.
Y
todos estos sumandos han transformado a nuestras universidades
en verdaderas casas de estudio de la elite económica, siendo de
extrema alarma que el gran poder del conocimiento se esté
concentrando en los estratos altos y no pueda convertirse en
herramienta para el desarrollo igualitario de la sociedad.
Si
bien es cierto hay que rescatar el énfasis que han puesto los
gobiernos de la Concertación
en la educación, invirtiendo como nunca antes en la historia
del país, superando enormemente, no sólo en lo económico sino
también en el interés puesto, al gobierno de la dictadura y de
la derecha. Pero la inversión no ha ido de la mano con los
resultados esperados.
Aunque
según parece, los fracasos dentro de la educación han sido
solo para algunos. Y digo esto con uso de razón, puesto muchos
han encontrado en la educación uno de los negocios más grandes
y rentables del ultimo tiempo. Tanto así que han aumentado
considerablemente los colegios subvencionados y las sociedades
de sostenedores.
Cómo
no va ser buen negocio poner un colegio subvencionado si, además
de lo que se les cobra a los estudiantes, les llega dinero
fresco de la subvención estatal todos los meses, la cual por lo
general invierten más en infraestructura que en cualquier otro
ítem, recordando que esta infraestructura pagada con plata de
todos los contribuyentes pasa a constituirse en propiedad
integra de estas sociedades de sostenedores (eso es, cuando la
plata es gastada.)
Y
muchos de estos colegios subvencionados pretenden disfrazar sus
fracasos con una cortina de “disciplina rígida” donde
pretenden controlar el actuar de los jóvenes, desde las
zapatillas que se ponen, pasando por el pelo, hasta si corren o
no en los pasillos. A esto agregamos el típico gesto de
siutiquería criolla, poniéndole nombres ingleses o
norteamericanos al colegio. Y pobre de que el ministerio de
educación vaya a decir algo, por que ahí están “atentando
contra la libertad de educación”, y se escudriñan en su
calidad de colegio “semi-privado”, pero a la hora de ir a
buscar la subvención, guardan debajo de la mesa este mensaje, y
se acuerdan su calidad de “semi-publicos”. Aunque si los
resultados fueran los óptimos académicamente, esto sería más
comprensible, pero como todos sabemos, los resultados son
bastante paupérrimos.
He
ahí, que hay que rescatar el cambio de la actual PAA por el
SIES, el cual va a forzar a estos establecimientos a enseñar
realmente y a potenciar a los alumnos, y he ahí la preocupación
de muchos establecimientos, que en el ultimo tiempo, como bien
dijera la ministra Mariana Aylwin, más que “libertad para
educar”, han tenido “libertad para no educar”. Es decir,
que se pongan las pilas algunos colegios, y enseñen realmente.
La
realidad actual es bastante abrumadora. Creo que la canción de
González, Tapia y Narea, “pateando piedras”, refleja aun el
sentir de muchos compañeros, que ven con mucha incertidumbre su
futuro luego de terminada la enseñanza media.
Y
este pensamiento se contrasta con la esencia de los jóvenes
chilenos, puesto que nosotros estamos cargados de “buena
onda”, de sueños ideas y
fantasías, las cuales muchas veces se terminan apagando o
silenciando, en gran parte por causas ajenas. He ahí que muchos
todavía confiamos en la deuda histórica que tiene la
Concertación, y especial el presidente Lagos, con la educación,
puesto que tenemos claro que la derecha no propugna el modelo ideal de educación, al contrario. Es
por eso que vemos que no todo es negativo, puesto que nos
encontramos en medio de una reforma educacional. Como toda
reforma, sus resultados tendrán que ser medidos no hoy, sino en
un tiempo más. Pero las bases tendrán que ser firmes y
fortalecidas hoy, con cambios radicales que ayuden a acortar la
brecha de desigualdad que existe actualmente. He ahí que
esperamos que el presidente Lagos demuestre esa calidad de
estadista y hombre progresista con la cual logró en algún
momento cautivarnos a muchos. Confiado en un buen resultado de
la reforma educacional, por el bien del país, espero que en
unos años más, en esta misma fecha del año, mi profesor jefe
pueda realizar la misma proyección que realizamos los dos, en
conjunto con el curso que tenga en ese entonces, pero esta vez
proyectar con optimismo el rotundo triunfo que sus alumnos
obtendrán al salir de 4° medio, gracias al sistema
educacional.
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