Culpa
de los Mapuches
Miguel
Caniuqueo Cabrera, Egresado
de Ingeniería Agrónoma, miguelcaniuqueo@123mail.cl,
nacido
en 1971.
Es
triste observar cómo la mayoría de los actores sociales de
nuestro medio coinciden en asegurar que el llamado “conflicto
Mapuche” es el causante de todos los males que afectan a la
Región de la Araucanía. Por ejemplo, José Miguel García,
Presidente de Corp-Araucanía, señaló que “el clima de
inseguridad imperante en la Novena Región, producto del
conflicto Mapuche, afecta negativamente la llegada de capitales
e inversionistas extranjeros”. El Diario Austral del día
domingo 24 de marzo del 2002, en entrevista realizada al
Intendente regional, consigna tendenciosamente que “el jefe
del gabinete regional se enfrenta a un escenario políticamente
difícil, económicamente adverso, laboralmente deprimido, y
socialmente poco aventajado”. En fin, la gran mayoría de los
que tienen acceso a algún medio de comunicación, comienza y
termina por culpar a los Mapuches de todos los pesares del
infierno. Curiosamente aquellos también tienen “la culpa”
de haber forjado el nombre de nuestra Región.
A
ratos es bueno hacer memoria, y recordar que cuando un pueblo
convive aceptando la diversidad, el respeto mutuo y la legítima
vocación de discrepar, no se hace otro ejercicio que aceptar la
democracia como sistema de vida y desarrollo. Pero cuando
existen problemas y una sociedad no es capaz de darle solución
equivocadamente siempre van a existir los “culpables” y las
“víctimas.” Cuando lo que realmente importa es que los
distintos actores involucrados sean capaces de dar solución, o
a lo menos crear una carta de navegación con reglas claras,
objetivos comunes y sin instalar el “consenso” como el
término mágico que dará solución a los problemas que nos
aquejan.
Muchos
valdivianos incluso hoy le echan la culpa de sus pesares al
terremoto que asoló a esa ciudad en los años sesenta. De la
misma forma, quienes nos opusimos a la dictadura a veces
cometemos el mismo error. En este contexto, y con la particular
forma en que se está abordando la realidad de los pueblos
originarios, es necesario sacar el pie del acelerador y
mirarnos, para que autocríticamente nos demos cuenta qué es lo
que nos está ocurriendo y lo mal que estamos reaccionando
frente a la realidad de nuestros antecesores.
La
gente no es tonta, sabe perfectamente los intereses que defiende
el Diario Austral y a quiénes representa. Lo mismo ocurre con
el presidente de corp-Araucanía. Lo que me llama profundamente
la atención es la actitud displicente de muchos líderes de
opinión que callan sus puntos de vista dando lugar a una
especie de falso consenso frente al vergonzosamente llamado
“problema mapuche”.
Por
último, tengo la clara convicción que no es “el conflicto
mapuche” el que afecta negativamente la llegada de capitales e
inversionistas extranjeros a nuestra Región, sino la
percepción de éstos de que en nuestro país y fundamentalmente
en nuestra Región no hemos sido capaces de darle solución.
Mucho menos hemos sido capaces de abordar en forma conjunta la
realidad y demandas del pueblo mapuche, con el debido respeto a
nuestra cultura originaria, denotando falta de madurez y un
tremendo egoísmo, centrado en las conveniencias de determinados
grupos de poder que siguen pensando en un Chile en el que la
empresa privada se debe administrar con el criterio del patrón
de fundo. En el extranjero no son los Mapuche quienes provocan
incertidumbre para invertir en nuestro país. Es la mentalidad
conservadora de nuestros empresarios, que cuando invierten no
piensan en el medio ambiente, menos en discutir leyes laborales
claras y mucho menos en la rica y sabia experiencia que aun
estamos a tiempo de obtener de los “Problemáticos
Mapuches.”
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